La Salita

La Salita es un colectivo que empezó a funcionar como un experimento a finales de 2015 por la iniciativa de Teresa Pérez, Alicia del Río, Inés Uribe y mía. Teníamos ganas de empoderarnos culturalmente, de probar la autogestión y de aprovechar las capacidades que teníamos nosotras y las personas de nuestro entorno. Un día llamamos a Álex Coucheiro para tener un encuentro sobre fenómenos paranormales desde la perspectiva científica [empezamos fuerte jaja]. A partir de entonces fue involucrándose más gente y el colectivo fue convirtiéndose, a través de los encuentros, en un proyecto de aprendizaje colaborativo.

A pesar de algunas definiciones para la página de Facebook, nunca tuvimos un diálogo consciente sobre lo que éramos y lo que hacíamos. De esta situación deriva que cada persona participante tenga una percepción y unas ideas muy diferentes de lo que ha sido La Salita y qué ha buscado. En este texto intento exponer con la mayor precisión mi perspetiva personal, que convive con la de todxs mis compañerxs.

La Salita es un colectivo de cultura y aprendizaje colaborativos. Nos interesan temas sociales, culturales y políticos, que atendemos con el fin de promover el intercambio de conocimientos, el diálogo y el debate, en gran medida a través del arte. Su objetivo último es empoderar a sus participantes como sujetos activos de cultura. El colectivo no ha tenido forma jurídica ni vinculación con la administración, puesto que ha considerado ambos aspectos como una barrera para el empoderamiento deseado, que se frena debido a la habitual rigidez de las estructuras legislativas e institucionales, y los discursos de reconocimiento y jerarquización de roles que habitualmente se desprenden.

El colectivo ha estado formado por un grupo flexible de aproximadamente 25 personas (especialmente activas unas 10), del que han entrado y salido participantes según sus criterios y situaciones. No existe una jerarquía pactada en el colectivo, las actividades se promueven de manera voluntaria y las responsabilidades se reparten de la misma forma. Las decisiones de gestión se han tomado a través de debate virtual, mientras que las de contenidos se han acordado en ocasiones al final de cada encuentro, en función del tipo de actividad. Las actividades, en su mayoría, se han llevado a cabo en domicilios de las personas integrantes de La Salita. No hemos publicado en nuestras redes las localizaciones, por lo que cada asistente solía venir a través de la invitación de alguna de las personas participantes. Todos los encuentros se celebraron en un ambiente distendido, acogedor, mediador, para favorecer la comodidad de quienes asisten.

Uno de los objetivos principales de La Salita es el de empoderar a sus participantes como sujetos activos de cultura. Al comenzar el proyecto, algunas de nosotras estábamos preocupadas por la distancia que encontrábamos entre la mayor parte de estudiantes de universidad y las instituciones culturales; algo que percibíamos se iba incrementando con el tiempo. Observábamos que los públicos de las instituciones iban, por lo general, envejeciendo, y que carecían de una comunidad de usuarixs jóvenes que fueran renovando y manteniendo su actividad –en este caso obviamos las grandes instituciones con amplios presupuestos y grandes campañas de marketing que consiguen atraer a todo tipo de públicos.

Hemos desarrollado varias líneas de trabajo que en ocasiones interrelacionamos:

  • Encuentros de debate o conversaciones –a veces centradas en personas voluntarias invitadas por su especialización en un tema concreto. Buscan la reflexión, la puesta en común de subjetividades y contextos, el enriquecimiento personal y social. Hemos tratado temas de ciencia, conflictos internacionales, afectividades, cultura, teorías políticas…
  • Club de lectura: Comentamos una lectura consensuada. Tras la tertulia decidimos, a través de acuerdo, la lectura a leer para la próxima reunión. Tratamos, de manera afectiva, de favorecer espacios donde sentirnos a gusto para compartir ideas, emociones, reflexiones, del grado de intimidad o especialización que cada participante desee.
  • Club de cine: Visionamos una película u otros materiales audiovisuales que posteriormente comentamos. Al terminar seleccionamos la película para la próxima reunión.
  • Ocasionalmente desarrollamos otras actividades como talleres, visitas a espacios, guateques,… En estas actividades intentamos poner en práctica fuera de nuestros espacios habituales los aprendizajes adquiridos.

Comunidad

Las personas que han participado y utilizado el proyecto La Salita son jóvenes, algunas de ellas cursan estudios y otras trabajan. Cuentan con una amplia diversidad de especialidades –música, arte, diseño, audiovisuales, ingenierías, arquitectura, medicina, economía, humanidades, educación, psicología-, lo que enriquece las perspectivas y diálogos. El grupo comparte el interés por la reflexión en comunidad, por indagar en la complejidad de la realidad que vivimos, por la cultura y el arte, por las políticas.

La parte más activa del grupo –que podría identificarse como grupo motor- ha propuesto y participado más activamente en la toma de decisiones. Otra parte del grupo más pasiva ha preferido simplemente mantenerse al tanto de la actividad e involucrarse cuando le interesa. No existe ninguna directriz que separe estos grupos: se insiste en la participación voluntaria para quien la desee, y en algunos momentos hay personas que se intercambian entre estos dos roles/grupos.

Además de la toma de decisiones, todas las personas del colectivo han podido también llevar a cabo la realización de tareas y la gestión emocional –siendo cierto que se repitieron los mismos roles habitualmente. Cualquier participante ha podido proponer, invitar u organizar un encuentro para La Salita. Habitualmente, si el encuentro has contado con una persona invitada que conoce especialmente el tema a tratar, la persona que le invitó ha tenido un papel principal en la organización del encuentro. Ha sucedido lo mismo con la gestión emocional del grupo, aunque en este caso sí ha habido una o dos personas que repetían su rol de facilitadoras debido a su formación e interés específico –sin que ello implicara que otras personas no pudieran unirse a la tarea.

Aprendizajes

La Salita trabaja la educación expandida, funcionando como un banco común de conocimientos en el que cada persona ha organizado actividades sobre aquellos temas con los que siente que puede aportar aprendizaje a los demás, y asistiendo a aquellas actividades en las que quiere aprender de/con el resto. Se trata por tanto de prácticas colaborativas y cooperativas de aprendizaje en comunidad.

A través de la acción mediadora, diálogo y generación de preguntas, en La Salita hemos puesto en cuestión los contextos de la cultura y las características que inconscientemente se le atribuyen como esenciales: formalidad, trabajo de grandes expertxs, institucionalización, pasividad, reclusión en espacios y tiempos concretos y limitados, roles y jerarquías opresivas,… Se trata de cuestiones que no enfocamos de forma directa o central, pero que se desprenden de nuestros encuentros y terminan siendo reflexionadas por sus asistentes.

Reflexiones

A pesar del entusiasmo con el que recordamos todas las actividades, el colectivo lleva meses inactivo. Continúan abiertos los canales de comunicación y entre lxs integrantes surge de vez en cuando el comentario de «a ver cuándo nos volvemos a juntar».

El pasado curso académico fue complicado: gran parte del grupo motor estaba fuera de la ciudad o trabajaba más de lo que mantener activa La Salita pedía. Poco a poco las actividades fueron distanciándose entre sí y la comunicación se fue extinguiendo. Algunas relaciones han ido también enfriándose y algunas personas han perdido el interés. Las pocas que seguíamos activas nos sentimos solas y perdimos las fuerzas para continuar insistiendo.

A menudo nos cuesta rechazar este tipo de derrotas pero, ¿no puede haber llegado la hora de aceptar la muerte del proyecto? ¿Podríamos asumir que tuvo un momento y unos lugares que ahora han cambiado, y que La Salita es una experiencia que hoy deja lugar para otras cosas?