¿Mediadoras o educadoras culturales?

El pasado 5 de octubre estuve en un encuentro de Amecum en Aula Intransit muy interesante: el objetivo era encontrar una definición de la mediación cultural que fuera satisfactoria y representativa por consenso. Posteriormente, esta definición podría ser útil para empezar a concretar un discurso que unifique a todxs lxs trabajadorxs del área a la hora de defender nuestras funciones y nuestros derechos.

Todas las personas presentes teníamos relación con el tema, y todas dimos una definición inicial interesante y debatida por el grupo. Las palabras clave de nuestras definiciones fueron siendo anotadas en un mapa conceptual que representaba todas las ideas vinculadas al concepto.

Durante el debate, salieron ideas muy interesantes -los valores feministas vinculados, la necesidad o no de provocar un aprendizaje crítico, la necesidad o no de la existencia de una institución, la duda sobre si la mediación es una disciplina en sí misma o no…- y también se planteó una polémica: ¿deberíamos llamarnos mediadoras o educadoras? El debate aquí está servido. Aunque me inclino más por el término mediación, entiendo y devengo entre las dos nomenclaturas.

¿Educamos? Sí. ¿Mediamos? Sí. ¿La mediación es una parte de la educación o la educación es una parte de la mediación? Esto es muy subjetivo y entiendo que cada una construye su respuesta en función del campo que le resulte más propio: la educación o la mediación social. Desde mi punto de vista, una no se contiene en otra sino que son un área común de dos círculos independientes: la educación engloba muchas prácticas, y por mucho que nos disgusten algunas -como las de la educación tradicional- no podemos obviarlas. La mediación, a su vez, engloba muchas herramientas y contextos para la resolución de conflictos -es importante subrayar que desde mi punto de vista, en la mediación ocupa un lugar central el concepto conflicto. En nuestro caso, hablamos de mediación cultural, por lo que los contextos de esta mediación son actividades culturales o lugares de acción cultural.

¿Podríamos decir que la educación también podría clasificarse por contextos, y que lo que determina la labor de educadoras en espacios de cultura es el contexto, y que es ése contexto el que determina las condiciones y metodologías que promovemos en nuestra definición? [Sería interesante recuperar algunas definiciones para facilitar la comprensión de estos apuntes > Cuando Amecum suba la relatoria del encuentro, lo enlazaré aquí]

Por otro lado, me interesa el tema de que habitualmente se relacione directa y casi exclusivamente la mediación cultural con museos u obras artísticas. Me parece interesante evitar esta relación porque deja de lado multitud de proyectos culturales no tan relacionados con el arte como, por ejemplo, los que tienen lugar en Medialab Prado o en una asociación vecinal. Así, pienso que para determinar un área de la mediación cultural, más que de museos y obras sería interesante hablar de patrimonio cultural, pues integra todo tipo de proyectos y obras e incluye también el concepto de patrimonio material e inmaterial. ¿Es el patrimonio cultural la zona de unión de educación y mediación y que da lugar a la mediación / educación cultural?

En resumen, pienso que la mediación no puede equivaler a educación -como término global- porque la mediación cultural incluye unos valores, metodologías y contextos que no siempre comparte el concepto educación, mucho más amplio. De la misma manera, la mediación es un término mucho más amplio que la mediación cultural, por lo que no podríamos equivaler mediación a educación/mediación cultural.