DU-DA

No podíamos no hacerlo. Clara Piazuelo, Sarai Cumplido, Sonia G.Villar y yo nos hemos presentado como colectivo DU-DA esta semana.

Conocí a Sarai durante ABBAS, que organizaban Javi y Gaby de La Fragua/Jugo en Córdoba. Ambas sentimos un magnetismo extraño, pero no nos atrevimos a hablar. Meses después, conocí a Clara al empezar a trabajar en Hangar. Rápidamente descubrimos que éramos madre e hija, pero no biológicas sino de sangre. Un miércoles cualquiera, salí al jardín y me encontré a Sarai dando de mamar a su hijo mientras la tribu Sugurú correteaba alrededor. Entonces sí hablamos y empezamos a pensar cosas juntas. El primer día del Grupo de Fermentación, Clara me preguntó quién era esa chica que quería hacer kéfir de leche materna -era Sarai. Sonia también estaba allí, sin duda era la que más sabía de fermentos -pero al principio no hablaba mucho y eso le hacía parecer enigmática, incluso me daba un poco de miedo. Las cuatro cruzamos miradas. Un mes después, Sarai nos invitó a la primera activación de Pan Duro. Tras otro Pan Duro en Córdoba, acumulamos tantas emociones e ideas que decidimos montar DU-DA, una vía para colectivizar recursos y poder hacer lo que realmente queremos: conocernos, cuidarnos y pasárnoslo bien.

DU-DA es un colectivo que se alimenta de herramientas y saberes de las escuelas libertarias, de los laboratorios de fermentación y de las cocinas de nuestras abuelas. Las activamos para desarrollar proyectos que hacen preguntas sobre nuestros modos de co-habitar y que ayudan a imaginar otros presentes_futuros posibles.

Tenemos varios proyectos en curso: Pan Duro, donde cocinar juntas es una fiesta; Pan de Rana, el contra-archivo para el ahora; Puaj!, un laboratorio de culturas vivas; La Segunda Duna, una caravana para estancias en el bosque; Hera, programa de aprendizajes circulares; Marti Culiz, la editorial de publicaciones espontáneas y, por último, pero no menos importante, Puntería y Cariño.