Tecnologías para el placer

Tecnologías para el placer ha sido el tercer taller del Instituto de Estudios del Porno en el programa 2019-2020.

¿Qué nos viene a la cabeza y qué se queda fuera de esas imágenes cuando pensamos en placer sexual y juego? El taller proponía explorar colectivamente nuestros imaginarios y prácticas eróticas para diseñar y desarrollar herramientas -otras- destinadas al placer. Ha sido un formato muy experimental: la única sesión previamente programada por mí era la primera, y el grupo debía consensuar los siguientes pasos y protocolos para la deriva investigadora y deseante que habíamos activado. Además, el grupo contaba con una bolsa de presupuesto para financiar lo que se deseara, fueran libros, material de fabricación digital, contratar a una trabajadora sexual, imprimir una publicación o contratarnos entre participantes.

Tras leer un pequeño fragmento del Manifiesto contrasexual de Preciado sobre el dildo, que precede al pene, y presentar el marco de trabajo, nos presentarnos a través de la pregunta «¿qué deseo sexual o tecnologías para el placer me gustaría desarrollar en estos días?» para empezar la deriva. Hablamos de materiales y prótesis, narrativas y contactos, criaturas imaginadas, bichos, sonidos, fluidos, perversión, fetichismo, el cuarto oscuro -que se convierte en una presencia constante desde entonces-, de la arquitectura deseante y limitante, de pornografía, masturbación disimulada, la manifestación como evento erótico masivo, cotidianeidad y ficción, de compartir juguetes, de anonimato, de un lugar digital, de permitirnos explorar un poco más, de seguridad. Entonces nos dijimos: este proceso es ya una tecnología para el placer, es un cuarto oscuro constituido por aquello que el mainstream nos ha negado, vamos a utilizar las sesiones para expandir juntxs nuestros horizontes eróticos. Así que preparamos unas instrucciones y un protocolo para la siguiente sesión:

– Cada unx debe traer cosas, artilugios, imágenes, links a vídeos disponibles en internet, descripción o instrucciones para activar un juego o acción performativa, olores, sabores, texturas, texto, cualquier activador de un deseo o excitación sexual propio y anónimo (o no) que se compartirá para indagar en el imaginario y excitación que produce en lxs demás. Se acuerda una responsabilidad de cuidados hacia lxs otrxs basada en el consenso previo ante lo que podamos entender como delicado o invasivo.
– Al comenzar la sesión nos encontraremos fuera e iremos pasando a la sala por turnos y a oscuras. Cada unx tenemos el compromiso con el grupo de no tantear lo que ya hay en la mesa.
– Durante la sesión, los objetos estarán en la mesa e iremos transitando por ellos en una conversación común a través de la que libremente volcamos nuestras afectaciones, alteraciones, sugerencias.
– Para sentirnos segurxs o cómodxs, habrá un espacio delimitado de seguridad en el que situarse si no se quiere interactuar pero sí observar y la posibilidad de salir de la sala y ser llamada cuando la actividad termine si una quiere desvincularse totalmente. Es muy importante mantener una actitud de respeto ante cualquier decisión en este sentido.
– Al terminar el recorrido por los activadores, decidiremos qué sentido tiene para el grupo esta experimentación.

En la segunda sesión aparecieron activadores del deseo muy diversos. Los recorrimos y exploramos, compartiendo sensaciones e ideas y debordando sus probables usos originales para quien los trajo. Masa fría y super flexible, nubes de chuche, papeleta del partido comunista con mensaje deseante y misterioso, hierbabuena, un ejercicio con saliva, un instrumento extraño, un traje de laboratorio, un zapato de tacón, un guante que huele a historia, unas medias-mono, una brocha, un masajea cabezas, un ejercicio coreográfico.

Después de experimentar con ellos determinamos lo que sería la última sesión: construir el tiempo y el espacio para el placer que tanto nos cuesta encontrar en los órdenes y temporalidades que nos atraviesan. Cada unx llegaría, experimentaría con lo presente y se iría cuando se sintiera satisfechx, sin ninguna presión para quedarse hasta el final ni para irse a los 10 minutos (sólo nos proponemos darnos espacio para la escucha). Nuestro juguete activador del placer fue este tiempo para explorar en colectivo nuestro deseo. Contariamos con una estructura arquitectónica móvil, materiales para intervenirla y proyectores donde poder pinchar los contenidos que nos interesaran. Se respetaría el anterior protocolo.

En el último encuentro entramos en un trance colectivo, explorador y deseante no-genital y compartimos material más o menos pornográfico. Construimos nuestro cuarto oscuro.